Semana 10

¡Fue mi ultima semana en Quito! Tengo algunos sentamientos mixto sobre la experiencia. Ha sido una de las experiencias más divertidos y hice muchas actividades atrevidos que normalmente no haría en los EEUU. Conocí mucha gente bonita y aprendí muchísimo sobre la medicina y la sistema de salud de Ecuador. Las cosas que aprendí me va a ayudar mucho para entrar a una escuela de medicina y estoy agradecido que he tenido esta experiencia. Algunos de los doctores que observé eran buenísimos y fueron unos ejemplos de cómo debo comportarme cuando yo soy doctora. Otros doctores que observé eran terribles. No sé cual era sus excusas pero fueron ejemplos de lo que nunca quiero ser, unos ejemplos de cómo no debo tratar a la gente. Me da tristeza que hay algunas personas en el mundo que son así y que están en posiciones de poder y autoridad pero por lo menos es bueno conocer el malo para saber como ser bueno. Vi algunas cosas muy tristes que va a quedar conmigo por mucho tiempo, como algunas de las adolescentes embarazadas con problemas tan profundos y sin unas soluciones simples. Pero también vi algunas cosas muy lindas que me da certeza en la humanidad, como el nacimiento de un niño a una madre cariñosa y atenta o un doctor que realmente quiere a sus pacientes.

            He tenido algunos realizaciones importantes a través de mi tiempo aquí. Mi determinación a ser medico es más fuerte ahora que nunca antes y estoy lista para regresar a los EEUU y hacer todo lo que tengo que hacer para alcanzar mi meta. También, aunque no sea muy importante ahora, tengo más conocimiento sobre las áreas de la medicina que me gusta y las que no me gusta. Por ejemplo, unas de mis rotaciones favoritos han sido la obstétrica, la neonatología y la pediatría y estaba un poco sorprendida que me gustaba estás áreas de medicina tanto. Otra cosa que he pensado mucho sobre durante mi tiempo aquí ha sido la humanidad y mi rol adentro de la humanidad. He visto y he oído de actos terribles cometidos por una persona contra otra persona, como las violaciones, secuestros y asesinatos. Sé que todas de estas cosas pasan también en los EEUU, lamentablemente, pero nunca ha sentido tan cerca a los eventos como siento aquí después de ver pacientes o amigos que cuentan sus historias difíciles. Creo que ahora, más que nunca, entiendo que mi motivación para ser una doctora es tratar de aliviar el dolor humano en todo el manera que puedo, y aunque será una cosa pequeña es una cosa que es importante hacer.

            Mi tiempo en Ecuador ha sido increíble, es difícil poner todo en palabras. Creo que las practicas que hice aquí me van a ayudarme tener éxito en mi carera y en la vida en general. Fue el mejor manera de terminar mis estudios en la universidad y buena forma de hacer la transición desde las clases hasta “la vida real.” Siento que estoy lista para empezar la próxima etapa de mi vida y salgo de esta experiencia con muchas memorias cariñosas y mayor conocimiento de cómo perseguir mis metas. 

Semana 9

Esta semana estuve en el hospital Maternidad en la sala de partos. Esta rotación era muy emociónate para mi porque fue mi oportunidad de ver el final etapa del embarazo y también ver como atienden a los embarazos en los hospitales públicos de Ecuador. Para las personas que están acostumbradas de la manera de atender un embarazo en los EEUU, los costumbres de Ecuador son muy diferentes. Primero, hay una sala de labor común, donde hay entre 15-20 mujeres en cada momento acostadas en camillas pasando por el proceso de labor. La sala estaba muy calorada y habían muchas mujeres en tanta dolor, algunos gritando o llorando y otros tratando de dormir o quedarse tranquilas. No hay opción de medicamentos por el dolor por estas mujeres porque los hospitales públicos no tienen tantos recursos ni dinero para dar los epidurales a las pacientes. Por el calor, los gritos, los olores y el sangre y los líquidos en el piso, la sala de labor parece un tipo de infierno especial. También es importante recordar que no hay nada de privacidad por las pacientes. Hay como 30 doctores, residentes, internos, enfermeras, y estudiantes atendiendo a las pacientes en esta sala pero siempre parece que hay una falta de personal. Los médicos monitorean a las pacientes hasta que están casi listas a empujar fuera el bebe. Cuando el bebe está justamente casi afuera, se llevan a las pacientes a una sala de partos para dar luz al niño. A veces los médicos llevan las pacientes a la sala de partes bastante tarde y no tienen mucho tiempo para preparar por el parto antes que el bebe llega. A veces hay dos mujeres en el mismo sala de partos dando luz al bebe en el mismo tiempo. Después del parto la pediatría toma el bebe a otro lado del hospital para atenderle (muchas veces sin mostrarle a mamá primero) y las madres van a otra sala de pospartos para recuperar.

También hacen legrados en el mismo parte del hospital. Me pareció un poco raro hacer legrados y partos en el mismo parte del hospital. Aunque se los hacen en diferentes salas, las mujeres todavía pueden ver y interactuar con las otras mujeres y me imagino que sería muy difícil emocionalmente. Habían algunas mujeres en la sala de poslegrados llorando y no conozco sus historias pero no puedo imaginar el dolor de perder un embarazo querido y al mismo vez poder oír y ver a otras mujeres dando luz a un bebe.

No quiero decir que la manera de atender embarazos en los EEUU es perfecto, porque no lo es. Pero fue un poco difícil ver como atienden los embarazos en los hospitales públicos acá. Es como una fabrica de bebes. Esta manera de dar luz no fomenta el lazo entre madre y niño y crea una experiencia demasiado medicinal y alienado para la madre. Si la madre tiene una experiencia mala en la sala de partos puede perder su confianza en el sistema medical y también puede tener consecuencias más duraderos, como la depresión posparto. Es importante respectar la naturaleza del proceso del embarazo y hacerlo en una manera que fomenta el lazo entre madre e hijo. Eso son mis quejas sobre lo que vi esta semana en el hospital y no es decir que todos los hospitales son así en Ecuador porque parece que los hospitales privadas son muchos mejores, pero igual quedo un poco emocionalmente perturbado después de esa experiencia.        

 

 

Semana 8

Esta semana estuve en la clínica de adolescentes. Esta clínica sirve a las mujeres adolescentes embarazadas y sus hijos hasta un año de edad.  Estaba con una pediatría que hizo rotaciones por el hospital por las camas de las madres y sus niños recién nacidos. Hizo chequeas de los bebes para determinar si necesitaban más examines o si estaban bastante sanos para dar alta. Después de pasear por el hospital, fuimos al consulta externa para ver los niños que les trajeron las mamás para controles médicos. La clínica solo sirve los niños hasta un año de edad y las madres de 12-18 años. Habían algunos casos de madres que recién cumplieron 19 años y la doctora tuvo que rechazarles porque ya tenían bastante de edad, algo que me pareció irónico porque 19 todavía es muy joven.

Hay una taza alta de madres adolescentes en Ecuador y es un problema grande de la salud publica. El problema se nota en los hospitales y clínicas porque siempre están llenas de pacientes adolescentes. Esta rotación para mi fue unas de las más difíciles. Las madres que vienen tienen tantas problemas familiares, sociales, emocionales, etc., etc., que nunca hay un caso simple. Claro, ¿porque cual adolescente va a elegir quedarse con un hijo en un edad tan joven? La madres ya tienen una historia muy duro y ahora hay un niño para complicar la situación. Es muy triste mirar a un recién nacido y preguntarse que será su futuro cuando ha estado nacido en una situación complicada. Estos niños están llenos de posibilidad pero desafortunadamente el ciclo continua en muchos casos cuando crecen sin muchos recursos ni apoyo familiar. No es decir que todas las madres adolescentes son malas madres, para nada. He visto muchos casos de madres muy atentas y cariñosas con sus bebes y es claro que les aman. Las adolescentes pueden ser tan buenas mamás como las mamás de un edad más tradicional. Sin embargo, cuando la madre ya tiene muchas problemas en su vida, como el abuso de drogas, problemas con el papá del niño o con sus propias padres, no tener mucho educación formal ni un trabajo, o no tener lugar donde vivir, todos los problemas están agravados cuando hay un bebe. El ciclo de pobreza, de no cumplir la escuela básica, de maltrato familiar o abuso domestico continúe cuando no hay buenas recursos ni modelos para el niño. Es bueno que hay una clínica que se trata solo con las adolescentes pero hay que hacer mucho más trabajo en el área de prevención del embarazo. La clínica no puede tratar a toda la gente por falta de recursos y personal, entonces el país de Ecuador en general necesita poner mucha más atención de cómo prevenir estas embarazos y abordar el problema del embarazo de las adolescentes. Hay que cambiar el estigma contra la contracepción y tener la idea que en realidad los adolescentes van a tener sexo, entonces tenemos que educarles como tener el sexo seguro en vez que urgirles a practicar la abstinencia. Eso, creo, es la mejor cosa que pueden hacer para asegurar una mejor calidad de vida para los niños y sus madres. 

100% Chone Lindo

Part of my program was focused on rural health. We spent three weeks in Chone, a rural town in the costal region of Ecuador. Although the town of Chone itself has a bigger population than Corvallis, it felt much more rural and isolated because it was so spread out. The town has two hospitals- one social security hospital and one general hospital. We spent our time at the general hospital with a pediatrician. The doctor was great and we probably learned more in this hospital and connected more with the doctors here than in Quito just because it was smaller and more close-knit. Some days we shadowed the pediatrician all day, which started with rounds on the pediatrics floor in the morning. Most of the kids we saw had respiratory problems or diarrhea. There were lots of colds, flues, fevers, pneumonia, a few suspected (but not confirmed) Dengue fever cases, bronchiolitis, and viral/bacterial/parasitic diarrhea. After rounds we went with the doctor to the external consult area of the hospital where she saw patients for the rest of the morning, many who were coming for follow up appointments after having been hospitalized. The afternoons consisted of more external consults and trying not to fall asleep in a post-lunch afternoon food coma. The external consults were interesting in that the doctor let us do physical exams and tell her what we found and she would confirm our “diagnosis.” When there weren’t very many patients, or as the doctor would say when there was “an epidemic of health,” she would take us to the ER to see if there was anything interesting there. It was a little awkward to walk into the ER just to see if we could see anything interesting and then leave but the gesture was appreciated because she definitely tried her best to show us as much as she could and provide us with many learning moments.

On some days the doctor would call down to other floors and let us shadow doctors there. Some of the best days I had were in surgery and neonatology. I already talked a little about my experience in neonatology and seeing some C-sections but on our last day we also got to see two live births. One didn’t go so smoothly and the girl (she was younger than me) needed immediate attention so I held her hands and tried to calm her down, although I can’t even begin to comprehend the amount of pain/terror she was feeling. I accompanied the doctor and patient into the OR and got to assist in the process of stopping the bleeding and tried to keep her calm when she woke up again. The adrenalin rush lasted the rest of the day and there were moments where I was seriously concerned for the life of the baby and mother. It didn’t help that the mother kept screaming that she was going to die, which at first I’m pretty sure was just the drama of labor, but then I got worried because I had never seen that much blood in my entire life. What I remember the most from it all was the smell of the blood. It’s has a very distinct smell, which I had never realized until then. I’m glad I was there to comfort her because all the doctors were too busy trying to stop the bleeding and no one else was there to calm her fears. I’m not sure I was much help but the least I could do was hold her hands, tell her to keep breathing, and let her know her son was healthy and safe. It was an intense afternoon and I left the hospital a little shaken but thankful that both mother and child were stable at the end of the ordeal.

Another highlight from the Chone hospital was seeing a reconstructive surgery of a machete wound. We were told that we would likely see machete wounds in the hospital in Chone because they are common in rural areas. This poor patient had accidently cut his fingers off with a machete while trying to chop something. One of the figures had been completely amputated and they were able to reattach it but it will never regain function. The other two had only been partially amputated and were salvageable, so we got to watch as the plastic surgeon reattached the tendons. It was a very interesting surgery and I’m glad I got to experience that because I don’t think it’s something I would see in the States but it’s very unfortunate that I got to see this surgery because someone had a traumatic accident. It’s a weird feeling to be excited about seeing medicine like that but also knowing that someone is suffering because of it. I think a lot of doctors (surgeons especially, at least from what I’ve seen) forget that there is a person there and this is their life. I think since I’m new to the world of medicine I haven’t become as jaded yet but I also hope that I never, ever forget that there is a human side to medicine because my purpose first and foremost is to serve people. I think the medical world in general would be a better place if more doctors were focused on the patient as a person rather than just another interesting medical case. But I digress…

For a small hospital, there are an awful lot of surgeries in Chone. Of course, the more complicated ones have to be referred to a hospital in a bigger city because Chone has far fewer resources than the bigger cities. Some of the other surgeons I enjoyed shadowing were the orthopedic surgeon and the plastic surgeon because I haven’t seen anything like that before in Quito. Orthopedic surgery is unique. It requires a lot of brute force and physical strength, unlike other surgeries that require more precision. It was interesting watching the surgeon just push and pull bones back into place and hear them crunching and snapping. It really makes you realize how strong the human body can be. Plastic surgery was interesting because it was the complete opposite of orthopedic surgery. In the public hospitals they obviously don’t do any elective plastic surgeries (because I know most people think nose job when they hear plastic surgery). The plastic surgeon in this hospital does reconstructive surgeries for patients that have had some sort of traumatic injury. Apart from the machete wound, we also saw a skin graft on a patient who had been in a motorcycle accident. This type of work requires a lot of patience and focus on the fine details. It was interesting to be able to see the two types of surgeries and see their differences.

As far as the contrast between rural and urban health in Ecuador there are definitely some differences but it mainly all comes down to resources. It’s not surprising that the rural areas just don’t have the same capabilities as the urban ones and that’s true everywhere, not just in Ecuador. However there were some regionally specific issues that I noticed in Chone that weren’t quite as prevalent in Quito and vice versa. For example, since Chone is in the costal region and Quito is in the Andes, people from Chone and the surrounding areas are more at risk for tropical ailments, such as Dengue fever. The cuisine in Chone is also a little different than in Quito. There were basically 4 or 5 ingredients in all the meals but in different forms: plantains, bananas, rice, peanuts, and some sort of meat or fish. It was all delicious but as you can see the diet isn’t very varied, which causes some health problems. I would venture to say about 80% of the children we saw in pediatrics had anemia (not as their main problem but as a problem nonetheless). Young children usually don’t have anemia unless there is a dietary issue and the doctor contributes the high rates of anemia to the costal diet. Plantains and bananas are the main childhood staples for many families but they don’t provide any iron, hence the high rates of childhood anemia in Chone but not as much in Quito. Another interesting difference was the poor air quality that causes health problems in the two different cities but for different reasons. In Quito there are a ton of city buses that spew out black smog as they drive by and there doesn’t seem to be much, if any, air quality regulation in the city. I’ve seen this manifest itself into respiratory problems, such as a taxi driver who came into clinic for COPD. In Chone we also saw patients for respiratory problems due to air contamination but instead of bus fumes, it was dust that was the culprit. Most of the roads in Chone are still made of dirt and they kick up a lot of dust when cars drive by. Children in particular seem to suffer the most, either because their lungs are more sensitive or because they are more likely to be playing in the dirt (or both), but we saw many patients with respiratory issues that the doctor contributed to dust. It was interesting to see the same health problem but different causes based on rural vs. urban environment.

As for life outside of the hospital, Chone didn’t have quite as much to offer as Quito. There was actually not much to do in the town itself. Luckily it was about an hour from the coast so we made a few weekend trips to the beach to go surfing and lay in the sand. People from Chone (Choneros) are very prideful of their hometown and everywhere around the town had signs and stickers that said 100% Chone Lindo (beautiful). It was a little ironic because it was probably the least beautiful place in Ecuador that I’ve seen but maybe it’s a coping mechanism. At least the people were nice, although we attracted a lot of attention. Not a lot of foreigners have a reason to go to Chone (except for CFHI students), so the site of English speaking gringos was very exciting for the kids/creepy men/taxi drivers/and everyone else. Basically everyone that saw us walking down the street felt the need to call out to us from their homes or cars or as they walked pass and use the few English words they knew. There were a lot of “hellos,” some calls of “what your name!?,” a few “I love you’s,” and even a “good morning teacher” one evening as we walked home. At first we felt harassed by all this, especially when the calls came from men even though we knew they do not view it as harassment. We got more comfortable figuring out which ones to respond to and determining which greetings were truly friendly and which were creepy and ill intentioned. For the most part people were just trying to be friendly so I tried to wave or say hello back to the kids and old people/women but tried to ignore the men who were professing their love to us, flattering as it may have been.

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This was our host family in Chone, they were so sweet! They had a little birthday celebration for Ricky and Oresta and we wore our 100% Chone Lindo shirts that we had made. The group before us had stickers made so we had to one up them. Our host family kept us well fed and Pepe, our 80 year old host dad even took us out to the Chone festival one night and drank canelazo with us (Ecuadorian national drink) and danced salsa with us, it was awesome!

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With Dra. Diaz on the pediatrics floor in the hospital. She was a great teacher!

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In front of the Chone hospital.

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The street we lived on in Chone. As you can see the dirt roads have the potential to kick up a lot of dust. A lot of people water down the road outside their houses in the afternoon to make it less dusty, mud seems to be preferable.

Semana 7

La semana siete fue mi ultima semana en Chone. El enfoque de mi programa es la salud comparativa entre las zonas urbanas y rurales. Entonces, por mi reportaje esta semana quiero hablar un poco sobre las diferencias entre la salud urbana y rural desde mi punto de vista y mis experiencias hasta ahora en Chone y Quito.

Lo que me más impresionó de las diferencias entre los sistemas rurales y urbanos era la falta de servicios y recursos. En Chone hay un hospital pero no es tan equipado como los hospitales de Quito (aunque los hospitales de Quito tampoco están bien equipados en comparación de los de los EEUU). Como resulto de la falta de recursos hay una limitación de los procedimientos que pueden hacer en el hospital. Muchos pacientes con problemas más graves o complicados tienen que ir a una cuidad más grande, como Guayaquil, que queda unos 7 o 8 horas al sur, por tratamiento. La frustración que sienten los doctores a la falta de los recursos que necesitan es evidente cuando les estoy acompañado.

Además hay una diferencia anecdótica que observé sobre los tipos de enfermedades comunes entre la comunidad de Chone y de Quito. En Chone estuve con una doctora de pediatría la mayoría del día, entonces observé muchos enfermedades comunes de niños. En Chone había mucha anemia en los niños, algo que normalmente es no es muy común en los niños de los EEUU y otros partes del mundo desarrollado. El problema en Chone es que no hay buena alimentación con fuentes de hierro. La dieta costeña de Ecuador consiste principalmente en el plátano, el arroz, el maní, el pescado y algunas frutas tropicales. El plátano es parte de casi todos los platos que comí en Chone y es el mayor parte del alimentación del niño. Desafortunadamente el plátano no tiene hierro, entonces muchos de los niños tienen anemia desde un edad muy joven. También creo que los parásitos tal vez contribuyen al problema porque una infección parasitita puede diminuir el hierro en el sangre. Un gran parte del día de la doctora es educar a los padres como alimentar a sus niños para que pueden crecer sanos.

Chone está ubicado en la zona costeña y por eso razón hay algunos problemas de salud diferentes que en Quito, la zona andino. Por ejemplo hay algunos enfermedades tropicales, como el fiebre Dengue. También hay problemas que son más únicos al vida rural, como los heridas de machete y la malnutrición. Aunque había algunos problemas distintos en Chone, en general los problemas de salud eran muy parecidos a los del Quito: embarazos de adolescentes, H1N1 y gripe, infecciones comunes de niñez , etc. Otra cosa que me pareció interesante era los pobres condiciones del aire. En Quito el aire de la cuidad es contaminada con mucho humo de los autobuses y autos porque no hay regulación buena sobre el calidad de aire. En cambio, Chone también tiene problemas con el aire pero no tanto por el humo, sino por el polvo porque muchos de los calles son de tierra. En ambos lugares el calidad de aire afecta la salud de los pulmones y vimos algunos casos de pacientes con problemas respiratorios en Quito y en Chone por parte del aire contaminado.

Mi experiencia en Chone ha sido muy positivo y me alegro que tenía la oportunidad de conocer otro parte de Ecuador. Fue buena aprender más sobre la vida rural en esté país y sobre la salud rural. 

That time I saw a baby being born…

Normally I cram a lot into one post but I think this one deserves a post of it’s own because it holds a special place in my heart. Last week I got to shadow a neonatologist. She probably has the best job out of all the doctors I’ve shadowed so far. If you don’t know, neonatologists are specialists in newborn infants and focus especially on premature newborns. She also attends all the births in the hospital and tends to the baby the moment it is born. So the day I was shadowing her there happened to be four Cesareans scheduled. Until then I had never seen a birth in any shape or form but it was one of those things I was hoping to see while in Ecuador, so I was very excited when I found out I would see four on my first day. I’ve heard a lot of medical providers talk about the first time they attended a birth and how special that was for them and I have to admit that I didn’t understand what the big deal was until I saw one for myself. I’m sure a live vaginal birth, especially a natural one, is much more emotional than a sterile C-section in a cold operating room but it still left quite an impression on me.

I don’t really have eloquent words to describe what it’s like to watch a tiny human come out of a woman’s womb. My temptation is to just describe everything as “crazy,” because really that’s what it is. At first, watching the surgeon make his precise cut on the mother’s abdomen felt like watching any other surgery I’ve seen until a minute later they started pushing on her belly and out pops this tiny terrifying purple life form, that honestly looks more alien than any human I’ve ever seen. As soon as the baby pops out it’s like a flurry of action in the OR. The neonatologist grabs the baby and suctions out its mouth to make sure it can breath, they cut the umbilical cord, and the baby starts turning pink and wailing out its tiny newborn cries. After that the neonatologist carries the newborn into another room and places it under a heat lamp while she makes sure its airways are cleared, which requires some more suctioning and maybe some oxygen. She also takes a blood sample from the umbilical cord, does a rudimentary exam, dresses the baby in tiny clothes and then writes a novel about it in the chart. While she was writing (and writing… and writing…), I got the chance to stand there and stare at this newborn. I felt like I bonded particularly well with the first newborn I saw. It was just crazy to think about this tiny human yanked out into the big scary world without any idea about what it’s getting itself into. I stared at this newborn and watched as she opened her eyes for the first time and felt special that I was the first person she had ever seen (mixed with feelings of regret that her actual mother didn’t get that opportunity). I stood there and just stared at this little person for probably the first hour of her life (as the doctor continued to write) and had some deep, philosophical thoughts about the meaning of life. Yes, it was that dramatic and it wasn’t even my kid. Unfortunately the novelty of it all had worn out a little by the 2nd, 3rd, and 4th child. I also thought it would be a good idea to talk to this 10 minute old child in English so that she would be bilingual when she was older. Yes, I know that’s not how it works. I went slightly insane over this child and it wasn’t even my child.

Anyway, one of the coolest moments was when the doctor asked if I wanted to take the baby into the OR to show the mother. I got super excited and I gingerly picked up this tiny bundled-up package of a tiny human and panicked the whole 10 feet into the OR about tripping over something. Then I awkwardly said to the mother “aqui esta su preciosa bebe!” and placed the baby by her face so she could get a good look at her. I didn’t realize that the mom didn’t even know what sex the baby was until she asked me. For some reason I thought that was already common knowledge, otherwise I would have made that more clear from the beginning. It was a really special moment to present this tiny human to her mother. It almost felt intrusive to be the blundering foreigner encroaching on such an intimate moment between mother and child but I also felt honored to be able to do it.

After the mother had been stitched up and wheeled to a recovery room, we brought the baby to the mother to nurse. The first baby’s mother (the one I bonded big time with) wasn’t able to nurse at first so they asked me if I could give the baby a bottle while the mother recovered. The nurse asked me if I knew how to feed the baby and I didn’t quite catch what she said but said “sí” anyways (always a bad idea) and then quickly realized I had no idea how to feed this baby and was terrified of breaking it. So the nurse looked at me like I was a dummy and showed me what to do and then walked away. On the outside I was calmly feeding this tiny human (at least I think I looked calm) but on the inside I was freaking out about all the things that could possibly go wrong and kept expecting the baby to turn purple or something. It’s hard work being in charge of someone else’s tiny life… But everything went fine and I returned her to her mother unscathed.

So there was my first newborn experience. It was pretty special but don’t get too excited (Mom), I’m still not having my own for a very long time.

With all that being said, the way I saw these births happen went completely against everything I learned in my medical anthropology about mother-child bonding in the birthing process. Part of that was due the complications that arise during a C-section but there’s more to be said on this subject and if I have the time and energy I may make a separate blog post about that later.  

Semana 6

¿Que pasó esta semana? Fue una semana estupenda para ver cosas nuevas en el hospital. Voy a dar una descripción para cada día porque vi muchas cosas y sería más fácil recordar lo que aprendí en esta manera.

Lunes: El lunes estuve con una doctora de neonatología. En mí opinión esta doctora tiene uno de los mejores trabajos que he visto en el hospital. Durante la mañana habían cuatro cesáreas que tenía la oportunidad de ver. El trabajo de la doctora es esperar en la quirófano hasta que el cirujano ha sacado el bebe. Cuando sale el bebe, la doctora le coja y le lleva a otro cuarto para limpiarle, examinarle y vestirle. Tiene que aspirar la boca y la nariz del bebe para sacar el líquido y a veces hay que dar un poco de oxigeno o aspirar los pulmones también. Era increíble ver los bebes cuando recién salieron del útero porque eran morados y cubiertos en liquido y parecen extraterrestres pero en pocos momentos cambian al color rosado y empiezan a llorar y se ven más como seres humanos. Lo que era más especial de ese día para mí era tener la oportunidad de mostrar el recién nacido a su mamá para la primera vez. Era un momento muy intimo entre mamá y bebe y podía sentir la profundidad del amor maternal cuando vi la mirada de la mamá hacía su hijo por la primera vez.

Martes: El martes tuve la oportunidad de acompañar un doctor en cirugía de traumatología. Este día fue unos de los días que más me gustó hasta ahora. Vimos una cirugía de un hombre que tenía una fractura en lugares múltiples en su tibia y tenía una herida grande y abierto al ambiente. El cirujano tenía que preparar la herida para recibir un injerto de piel, entonces cortó un pedazo de su piel y lo estiró para cubrir el tajo y suturarlo. Era muy interesante porque el jueves vi el mismo paciente de nuevo con una cirujana plástica para hacer el injerto de piel y me gustó ver la continuación de asistencia con un paciente.

Los otros dos cirugías que vi fueron para hacer ajustes de huesos fracturados. Una paciente tenía una tibia rota con alfileres para estirar el hueso porque se quedó una pierna más corto que la otra. Tuvimos que ajustar el hueso porque estaba torcido. El otro paciente tuvo dos muñecas fracturados y tuvimos que usar tracción para ajustar los huesos más rectos. Me gustó acompañar el traumatólogo porque el trabajo era muy diferente que los otros tipos de cirugía que he visto. En contraste que los otros tipos de cirujanos, el traumatología requiere una fuerza bruta y es mucho más impreciso. Era interesante comparar el trabajo de un traumatólogo al trabajo del cirujano plástica, que vi el jueves, porque son de completamente diferente lados del espectro de cirugía. 

Miércoles: Estuve en el piso pediatría viendo niños con procesos respiratorios. Después estuve un rato en la consulta externa pero no había muchos pacientes. Fue un día más tranquilo con un “epidémico de salud,” como dice la doctora pediatría.

Jueves: Otro día llena de cosas nuevas para ver en cirugía. Acompañe una cirujana plástica que hizo el injerto de piel en el hombre que vi el martes en traumatología. El injerto fue sobre un parte del abrazo pero también es programada a recibir otro injerto para su pierna. Estuve en un accidente de motocicleta y entonces requiere mucho atención medica. El segundo cirugía que vi era una extracción de la vesícula biliar con un cirujano general. Era interesante porque vi una extracción de una vesícula en Quito pero era una cirugía laparoscópica, mientras en Chone no era. Después de sacar la vesícula el cirujano abrió nuevo lugar debajo del ombligo y empezó a buscar algo. No me daba cuento que estaba haciendo hasta que la enfermera dijo que estaba sacando un quiste. Cuando vi el quiste estaba muy sorprendida porque era el tamaño de un pelota pequeña de futbol. Nunca he visto algo tan increíble salir de un cuerpo humano, no me parecía la vida real. Bueno después de este cirugía estuve muy emocionada pero había una cirugía más con la cirujana plástica. Era una cirugía reconstructiva para una amputación traumática de tres dedos. El pobre paciente tuvo un accidente grave con su machete. El índice estaba completamente amputada pero los otros dedos podían rescatar. La cirujana reconectó los tendones en los dedos para que el paciente puede recuperar la función. Antes de venir a Ecuador todos me decían que iba a ver muchas heridas de machetes en Chone. Bueno, ahora he visto uno y puedo irme de Chone contenta, aunque me da mucha pena por el paciente.   

Viernes: Otro día en pediatría pero sin muchos eventos notables. 

Bueno, eso fue mi semana, estuvo muy buena.  ¡Lo siento mucho si eres sensible a la sangre! 

Picture time!

It’s time for pictures.. this blog is looking a little bland! 

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Centro historico- Quito 

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The view from the top of the Teleferico in Quito. The Teleferico is a gondola system that runs up to the top of a volcano and has amazing views over Quito and the surrounding Andes. 

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We rode horses at the top of the Teleferico, it was magical.

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One of the weekends we went to the town Baños and had some adventures. We went on a pretty hike to the top of this hill that overlooked the town. We also went rafting, which was super fun but the drive out to the launch site was much farther away than we were told and then we floated downstream for an hour so it was an even longer freezing cold drive back in an open air bus back to Baños and we missed the bus back to Quito that we were trying to take as a result… Obviously I remember the whole ordeal of transportation more than the actual rafting but it was an adventure nonetheless. I’ve learned to always add an hour (or four) onto the time that any Ecuadorian tells you it takes to get from point A to point B because more likely than not it will take at least half a day to get anywhere you want to go. 

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Baños is located right below an active volcano, which was very much active while we were there and kept blowing off plumes of smoke and ash. It was surreal to be so close to a volcano as it was going off. The locals would stop and look up every time it would blow off smoke and just watch as it blew away. No one seemed too concerned that there was a volcano going off above the city. 

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More of Baños. One of my friends, Kurtsy, the brave soul, bridge jumped off a bridge over this canyon. I passed on that one. Unfortunately I have absolutely no desire to throw myself off a bridge. 

Ok that’s it for now, more pictures to come soon!